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59 años de la Reforma Agraria

Sipe Sipe, núcleo gestor de la “Revolución agraria”

La liberación del “campesino” y la Reforma Agraria, firmada por Víctor Paz Estensoro, el 2 de agosto de 1953 en Ucureña  (Cliza), fue la culminación de un movimiento emancipatorio que también  tuvo su origen en los municipios de Sipe Sipe  y Tiquipaya de la Provincia Quillacollo, según documenta el historiador y periodista Rafael Peredo Antezana, en su libro “Sipe Sipe (Geo – Historia Cultura, 2006).

Peredo hace referencia a que “el nacimiento en Sipe Sipe de la Federación Sindical de Trabajadores Campesinos no fue un hecho casual motivado por las circunstancias políticas. En la noche secular del esclavismo las familias del agro sipesipeño eclosionaron en una tradición permanente de lucha por alcanzar su derecho a la tierra y a la libertad”.

El 6 de agosto de 1952, esa aspiración multitudinaria emergió como ariete invencible para acometer reformas que condujeron a nuevas transformaciones y cambios sociales.

“Un adalid casi desconocido en las luchas de la liberación campesina fue Luis Ramos Quevedo, oriundo de Chacapaya  (Sipe Sipe), que en 1944 en el gobierno del Presidente Gualberto Villarroel, promovió el Primer Congreso Nacional Indígena.  Fue precursor de movimientos sindicales – campesinos que empujaron, años después a Dionicio Miranda, Julio y Nicolás Carrasco, Sinforoso Rivas Antezana, Luis Bustamante, Ciriaco y Enrique Guzmán y otros que en 1952, fundaron en Sipe Sipe la F.S.T.C., y que aparecen en los documentos de la época”, destaca Peredo.

Creación de la Federación de Trabajadores Campesinos de Cochabamba (FTCC), 6 de agosto de 1952

La sindicalización campesina en la provincia de Quillacollo se inició en Tiquipaya y Sipe Sipe Sipe en agosto de 1952.

Según datos históricos recogidos por el mimo Rafael  Peredo, aquel 6 de agosto de 1952 a horas ocho meridium, quienes jurarían solemnidad a las clases explotadas de Bolivia en una gran asamblea, luego de ser reconocidos legítimamente como los representantes de la Federación en Cochabamba, fueron Sinforoso Rivas A., Secretario Ejecutivo; Luis Bustamante, Secretario General; Julian Sierra, Secretario de Hacienda; Simón Sánchez, Secretario de Actas; Severino Maldonado, Secretario de Conflictos; Alberto Parra, Secretario de Vinculación; Agapito Vallejos, Secretario de Prensa y Propaganda; Miguel Cuba, Secretario de Deportes y Francisco Brun, delegado a la Central Obrera Boliviana. Las secretarias de Organización de Beneficencia y de Enlace, quedaron pendientes para ser completadas con seguidores del Valle.

Según narra el historiador, la gran asamblea reunió a representantes agrarios de Kapuraya, Pakipan, Korakawa, chaqueri, Kamadas, Corral Pampa, Kirkawi, Ayopaya, Villocollpa, Chiriguani, Balconcillo, Itapaya, Concento – Rancho, San Martin, Cayacayani, Parotani, Kochirnarca, Yayani, Willcabamba, Wachuma, Astapaya,, Lacaje, Gomayani, Koyokaye, Vincuntaya, Apilla- Pampa, Hornoni, Ajuri, Challhuiri, Chapini, calliri, Jatun- Ciénega, Lambramani, Chicmuni, Chahuarani, Uchu Uchu, Trahuani,, Angostura, Chullpakasa, Totorapamapa,. Husata Capellani, Kollka Combuyo, Corralpampa, Lackake, Changola, Hamiraya y otros que adjuntamos aparte bajo la presidencia de Melquiades Luna Serrudo, en representación de la COB; en representación del Comando Seccional de MNR Sinforoso Rivas y los señores Máximo Dávila, Alcalde municipal; Faustino Brañez, corregidor; Luis Bustamante en calidad de delegado campesino del departamento de Cochabamba y Francisco Brun, invitado por los agrarios.

Los campesinos de Quillacollo denuncian al sistema feudal

Cansados de la explotación a la que eran sometidos por los propietarios latifundistas,  los colonos deciden denunciar  su situación con un memorial dirigido al Presidente Constitucional de aquel entonces, Víctor Paz Estensoro.

El memorial refería textualmente:

Ratificamos y apoyamos las declaraciones del Ministro de Asuntos Campesinos, Ñuflo Chávez, denunciando que la gran mayoría de los patrones no llegan a sus fincas, y si algunos de ellos lo hacen es  excepcionalmente, en vía de visita  una vez al año.

Nada más que como ejemplo señalamos las declaraciones de los compañeros campesinos de la Hacienda Iglesiani, Chacoilla y Llajma situadas en la provincia de Ayopaya y pertenecientes a Juan A. Torres y a los hermanos Coca, respectivamente; en sentido de ser realidad de ausentismo de tales patrones.

Los latifundistas son elementos retardatarios que no invierten capitales, ni maquinaria.

Los propietarios que alcanzan a compra uno que otro tractor y eso únicamente en las cercanías de la ciudad, se pueden contar con los dedos.

En el proceso productivo, el patrón sólo aporta las tierras, las mismas que antiguamente fueron despojadas de nuestros antepasados, siendo el colono el único que contribuye con la totalidad del esfuerzo sin retribución al abono, las herramientas de labranza, los bueyes para la roturación, los envases de semilla para el transporte, fuera de un sinnúmero de servicios personales, humillantes que demuestran el hecho de que se prosigue con las mismas costumbres del coloniaje.

El colono oprimido tiene que transportar hasta el lugar de venta los productos agrícolas de su dueño y señor en un lapso que abarca de 3 a 4 días, pudiendo hacerlo el patrón en menos tiempo con vehículos motorizados, pero prefieren imponer esa obligación al campesino, por no pagar fletes.

La ración del colono en estos casos es de cinco bolivianos, suma que en la bondad de los patrones, no pasa de veinte bolivianos.

El sabotaje. Los campesinos ponían de manifiesto  a través de la Federación Sindical al presidente Paz Estensoro, que los gamonales saboteaban la Revolución Nacional, oponiéndose por todos los medios al cumplimiento de las leyes de 15 de mayo de 1945 y 2 agosto -de 1952-, “tal como sucede en las fincas de Harasani, Iglesiani, Chacoilla, Sivingani, Ramadas, Villcapampa, Condornaza, Challvillki, Santivañez, El Convento, Koracahua, Calchani, Yayani, Kulahuani, Lockena, Takoma, Llavini, Collpa, Rockamoko, entre otros”.

El trato denigrante que sufrían los colonos se manifestaba de diversas formas: “Los que sufren violencias de todo género no son los afincados, sino los trabajadores indígenas, ya sean con vejámenes de palabra, castigos materiales y amenazas con arma de fuego, realizados por los patrones, los administradores y los mayordomos, se convierten en verdaderos verdugos el campesina”, describía otro de los segmentos del memorial”.

La policía al servicio del terrateniente. Los tratos abusivos y esclavizadores calaban hondo los derechos de los campesinos, pero además ni siquiera eran dignos ante la justicia, ésta había sido sobornada por los grandes latifundistas.

Según escribe Peredo, los señores feudales hacían uso y abuso de su influencia económica para calumniar a diario a los afiliados de la Federación Sindical de Trabajadores Campesinos, haciéndoles comparecer ante las autoridades policiales que actuaban contra la ley, parcializándose con los patrones, como en el caso de Independencia.

Peredo resalta este hecho, donde sirvientes de todos los gobiernos, los opresores, pidieron alarmantemente tropas y armamento del ejército para masacrar a campesinos con el supuesto motivo de un levantamiento.

“Nos reservamos el derecho de pedir ejemplar sanción para los patrones y autoridades que obstaculizan la marcha de la Revolución Nacional, como reos de la humanidad, insisten en la matanza de ‘indios’ indefensos”, señalaba parte del memorial.

La cadena de abusos. Se manifestaba de tres formas, según describen los dirigentes de la Federación:

1.- Wichuycus: El patrón obliga al colono que reciba 5 ó más bolivianos, sin llegar nunca a un justo valor de las gallinas, corderos y otras especies que tiene que entregar por el dinero recibido.

2.- Kachas: Consiste en que el colono tiene que llevar leña, ovejas, papas, etc., de la hacienda hasta la ciudad, en un tiempo que varía de uno a cuatro días fuera de otras imposiciones que tiene la hacienda. Durante ese lapso, la única alimentación del campesino, es la coca que sacia su hambre y sed.

3.- Desalojos: Actualmente los patronos han optado por el sistema de arrojar a los indígenas de la hacienda, apropiándose de sus pegujales y sus mejoras, con el fin de evitar reclamaciones por esas injusticias que cometen con estos indefensos.

No contentos con quitarle el pan de cada día, las denuncias ante las autoridades como a soliviantadores y comunistas, dándose el caso que ciertos funcionarios subalternos condescendientes al patrón, han apresado a nuestros compañeros a que vuelvan al trabajo so pena de despacharlos al Chapare y otros lugares de confinamiento.

Nota: El presente comunicado sale con atraso, debido a que la Federación de Campesinos no ha podido reunirse con anterioridad. Sipe Sipe 25 de agosto de 1952.

Firmaban el memorial….

Organización de la central campesina. La Central Campesina de Quillacollo fue una de las primeras en organizarse después de la fundación Sindical de Trabajadores Campesinos, que se realizó en Sipe Sipe el 6 agosto de 1952.

Las actividades oficiales de Central agraria provincial adquirieron intensidad en el segundo semestre de 1953. La primera reunión se efectuó en la municipalidad de Sipe Sipe Ad-HOC, formado por campesinos de Tiquipaya y El Paso, tales como Francisco Vargas, Elías Meneses, Carlos Crespo, José Casto Carrillo, Faustino Hermosilla, Pascual Ledesma, Silverio Condori, Abrahán Lazarte y Rafael Peredo.

Posteriormente Ricardo Colque, Luis Bustamante, Jorge Luna, José Casto Carrillo, Jorge Campos, Agustín Carrasco, Ciriaco Escalera, Francisco Pardo, Enrique Guzmán, Gerardo Olmos, Germán Pérez, Fidel Pinto, Gregorio Escalera y otros organizaron el directorio activo, ocupando la antigua casa de hacienda del Monasterio de Santa Clara, instalándose las oficinas de la Central Campesina.

La Revolución Nacional y el municipio. El ascenso de las masas campesinas y obreras al poder político, según refiere Peredo, dio otra fisonomía al Poder Comunal. La Alcaldía de Quillacollo extendió su acción a las áreas rurales. Los sindicatos campesinos intervinieron en la elección de las autoridades políticas y administrativas, dentro los derechos que les reconoció el advenimiento del MNR al poder.

José Montaño Lanza, que luchó valientemente en el oscuro periodo del decenio, ocupando el cargo de Jefe de Comando Provincial del MNR en la época del terror y la persecución, consagró la mayor parte de su actividad edilicia a la Planificación y Ampliación del radio urbano, trabajo que realizó el Instituto Geográfico Militar hasta concluirlo.

Según Peredo, abrió numerosas calles en la capital de la provincia, expropio y entregó una cancha de baloncesto en Tiquipaya.

La crisis económica que precedió al golpe revolucionario y la resistencia al pago de impuestos municipales, impidieron que cumpla el proyecto que había trazado, ya que los ingresos del presupuesto municipal disminuyeron, aumentando en cambio las obligaciones sociales.

La sindicalización campesina. Finalmente Peredo hace referencia a la proliferación de la organización sindical del agro en toda la provincia de Quillacollo.

“Los campesinos de Quillacollo, fueron el nervio y el motor de ese movimiento que se extendió a todos los confines de la República. La primera tarea esencial consistió en difundir los principios del sindicalismo agrario, politizar a los campesinos y formar cuadros armados ante los constantes complots del latifundismo, que deseaba ahogar en sangre a la insurrección del campesinado”, concluye Peredo, con este escrito detallado de cómo se inició la sindicalización del campesinado en las secciones municipales de Sipe Sipe y Tiquipaya en 1952.

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4 comentarios el “59 años de la Reforma Agraria

  1. me siento orgulloso de que mi padre haya formado parte de aquella revolución agraria y si alguien puede darme alguna información adicional sobre aquel suceso, le agradeceré enormemente, se muy poco sobre la historia de mi padre hoy fallecido por cosas de la vida,soy el hijo de agapito Vallejos

  2. Que emocion ver el Nombre de mi Abuelo ahi :D..!!

  3. UN VERDADERO ORGULLO SABER QUE PARTE DE MI FAMILIA PERMANECE EN EL RECUERDO HISTORICO DE ESTE HERMOSO PAIS, QUE LE BRINDO A MI PADRE TANTOS RECUERDOS PRECIOSOS, SALUDOS ENORMES Y MIL GRACIAS POR RECORDARLE A MI VIEJO JOSE PEDRO LUNA LO ORGULLOSO QUE DEBE SENTIRSE AL RECORDAR A NUESTRO QUERIDO ABUELO “JORGE LUNA”.

  4. quiero agadecer infinitamente a este semanario por incluir a mi querido padre jorge luna del cual me quedan unpergamino donde figura como secretario general de la federacion agraria campesina si puedo serles util en algo estoy a su entera dispocion quien los saluda atte y mil augurios para ustedes jose luna

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