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No te olvides de Dios

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, Evangelio de san Marcos (6,30-34)

Nuevamente nos encontramos para celebrar la Palabra, que nos viene como don del cielo para ser mejores cristianos. Pero no olvidemos el pan eucarístico que es el culmen de la palabra.

Continuamos el accionar del anterior domingo, cuando Jesús manda a sus apóstoles para anunciar el reino de Dios. Vale recalcar que no es literalmente, la continuación; puesto que el evangelista antes hace un breve paréntesis para explicarnos la muerte de Juan Bautista, pero me imagino que nos estaremos dando cuenta si tenemos la biblia en mano.

Ahora bien, los apóstoles retornan de su ardua labor, de llevar la buena noticia; y como buenos obreros informan todo lo que hicieron. Jesús reconoce el esfuerzo y  trabajo realizado por los apóstoles, y como había tanta gente les invita a un sitio más tranquilo para descansar.

En particular me gusta mucho este fragmento, puesto que es algo imprescindible para el buen servicio a los demás. En el largo tiempo de mi servicio pastoral me encontré con una serie de situaciones que van relacionadas a esta primera parte.

Cuando estaba en un Santuario, existía la tarde de descanso, para el servicio administrativo y sacerdotal, claro sin dejar a un lado los que son de menester importante como el sacramento de unción o reconciliación. Una de esas tardes se me ocurrió ir a pararme en la puerta para ver qué pasaba; y ahí que aparece una dama, la cual en tono grosero me pregunta, “Dónde está el párroco, quiero hablar con él, necesito un trámite.” Bueno, respondiéndole y explicando que era un día de descanso, le dije que no estaba, que fue a una revisión médica (que si era verdad) y nuevamente ella en tono mucho más prepotente me dice: “No puede ser, los curas deben estar al servicio de las personas, para eso se le paga” Y para rematar la frase que nunca dejaré de escuchar: “Soy amiga del obispo, no puede ser” Y en mi interior decía: “Si supiera que soy amigo íntimo de Jesús y nos damos unas largas y tendidas charlas cada jueves en la adoración eucarística. Y que soy hijo de la Virgen María por orden del mismo Jesús.” Ahí me di cuenta que la señora, nada más era católica de Misa de Navidad, nueve días y alguna invitación por ahí.

Acaso los sacerdotes no tiene derecho al descanso, a poder visitar a su madre, a sus hermanos o ir al médico. Bien deben saber que el sacerdote y religios@s está obligados a trabajar desde que despiertan hasta cuando se van a dormir, están pidiendo por el pueblo en la liturgia de las horas. Ni que decir en el transcurso del día cuando la labor pastoral los consume. Claro hay excepciones, que piensan que el ministerio consagrado es una profesión, y que con decir su par de misas ya cumplieron su jornal.

Pero algo que me dejó como si condorito me hubiera hecho una de las suyas, fue en otra de las parroquias donde serví. Era la misa del día de navidad, con la solemnidad y la belleza de esta celebración, turibulo, ceroferarios… En eso me doy cuenta que los lectores no están, pregunto a la coordinadora de ese ministerio (muy entregada y preparada) y me dice que está en vacaciones de fin de año, “plop” aunque usted no lo crea; gracias a Dios su pueblo está siempre listo y se subsanó. Vacaciones en una solemnidad, es para no creer; o tomaron muy en serio este evangelio.

El esfuerzo por servir al Señor es arduo, no es como una simple profesión, sino es vida verdadera. Todo lo que hacemos lo hacemos de verdad y para mayor gloria de Dios. Debemos aprender a ser conscientes de nuestros descansos, para recargar energía, pero principalmente de las necesidades de la iglesia que es el pueblo de Dios.

Y justamente de las necesidades se dio cuenta el Señor. La gente vio que Jesús y los apóstoles se apartaban del lugar, pero por la necesidad del Maestro fueron tras de Él y dice que incluso se le adelantaron y ya estaban allí antes que Jesús.

Esta necesidad de Dios sigue latente en nuestros días, y mucho más cuando vemos falsos ídolos a los que muchos tienden a seguir. Cuantas veces habremos escuchado asemejar a un político como Dios y a nuestros jóvenes, seguir a alguna estrella del futbol o de la canción, entre otros. Cientos de ídolos que son pasajeros, pero que al final no te dan ese sentido de vida que realmente necesitas. Aquel vacío que quieres llenar. Como dice el evangelio “andaban como ovejas sin pastor.”

Todos los bautizados estamos llamados a convertirnos en colaboradores del pastor, para que los que no conocen al Dios se puedan llenar de Él. Pero no olvides que la enseñanza es de Cristo, tu solo eres un instrumento no pretendas ser más que eso, sino tu trabajo será vano.

Déjate guiar por el pastor. Es tan maravilloso su mensaje que vale la pena buscarlo, adelantarse para esperarlo y convertirte en un mensajero de esta alegría. Si algún momento te sentiste cansado, quizás sea necesario que te acerques al sacramento de la reconciliación o realizar un retiro espiritual que tanto bien hace al alma y al cuerpo.

Todos estamos invitados, si queremos mejores cristianos para un mundo mejor. Por ejemplo, cuan esforzado habrá sido el trabajo por guiar a la Virgen María, por parte de sus padres, San Joaquín y Santa Ana que según la tradición, así son llamados los abuelitos de Jesús.  Aprovecho de mencionar a ellos para enviar un saludo en Cristo y bendiciones para todos los abuelitos que este jueves 26 celebramos su día en honor a estos santos.

Que Dios nos bendiga y la Virgen María nos proteja.

Buena Semana hermanas y hermanos.

gabofr@gmail.com

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