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EL MANDO POLICIAL

Por: Mgr. Edgar Fernando Flores Pérez[i]

Es preocupante lo que ocurre con nuestra Policía  institución fundamental que resguarda el orden interno del Estado  boliviano. Su  deterioro institucional es difundido frecuentemente  por los distintos medios de comunicación; por ello, es conocida   la crítica situación de orden social, económico, político que somete  su estructura organizativa expresada en una constante: la corrupción, cuyas causas, también fueron analizadas desde distintos ángulos. Una de las causas, que a criterio mío, prepondera el descalabro, está en el  ejercicio del Mando.

El ámbito policial constituye un sistema,  compuesto por  actores y elementos  que precisan de un alto grado de organización, coordinación y control como mecanismo ideal para dinamizar su estructura funcional adecuadamente. En todo caso,  el Mando como principal referente de éste sistema, tiene la ineludible responsabilidad  de dar movimiento inteligente, honesta y prudentemente al resto de los elementos; es decir, a los principios que rigen su vida institucional, las reglas y normativa que la sustentan, su doctrina en que se apoya, los medios materiales y recursos  humanos con que cuenta, sus valores que accionan la moral y disciplina. Por los resultados podemos inferir, que el Mando desatiende esta dinámica provocando el desprestigio institucional.

Desde el punto de vista politológico, el Mando de la Policía, no obstante subordinado al poder político, no implica que el Jefe  Policial y su entorno asesor carezcan de iniciativa  y libertad de acción para conducir las operaciones de sus medios y recursos con autoridad,  sujeto a las atribuciones que se desprenden de las leyes y reglamentos. Estas herramientas –iniciativa y libertad de acción- posibilitan al Mando vincularse con instancias de poder internas e internacionales con el fin de asimilar beneficios intelectuales y  materiales  que robustezcan su deteriorado status; permiten, a la vez, el cumplimiento estricto de los propios deberes que legitiman su autoridad. Sensiblemente, la mayor parte de los que ejercieron el Mando policial, se dejaron consumir por la indiferencia con resultados funestos.

Cuando el mando desatiende los elementos descritos, las actividades relacionadas  con la funcionalidad y organización estructural tienden a resultados alarmantes  reflejados  en  corrupción, pérdida de valores y, sobre todo, pérdida de autoridad y respeto. Entonces, la causas que construyen el problema, no es que se encuentran en las bases como algunos sustentan, está  ubicada paradójicamente en la cúpula: el Mando.


[i] El autor es DAEN, Politólogo y Docente de la UMSS.

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