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La Iglesia celebra su Cumpleaños.

50 días después de la resurrección de Jesús, la iglesia celebra la fiesta de Pentecostés. Esta celebración formaba parte del calendario festivo del judaísmo; pero con Cristo se la vive de una manera diferente.

Poco antes que Jesús suba al cielo, ya resucitado, prometió que enviaría al Espíritu Santo; aquel que daría la fuerza a sus discípulos para anunciar el Evangelio.

Justamente el evangelista Lucas en su libro de los Hechos de los Apóstoles narra este hecho tan grandioso. Los discípulos junto con otras mujeres y María la madre de Jesús se encontraban reunidos y encerrados en un lugar, por miedo a los castigos que los judíos daban a todo seguidor de Jesús, fue entonces que escucharon un fuerte ruido, y vieron como unas llamas de fuego que descendían sobre cada uno de los reunidos. Desde aquel momento ninguno tuvo temor de predicar el Evangelio. Este es el origen de la Fiesta de Pentecostés y el nacimiento de la Iglesia, con Pedro a la cabeza de la comunidad.

Es aquel Espíritu Santo, que descendió sobre esos primeros discípulos, que también se queda en todo cristiano al recibir el bautismo y permanece hasta el retorno a la Casa del Padre.

El Espíritu Santo, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, aparece muy pocas veces en las Sagradas Escrituras, sin embargo esos momentos son de vital importancia para la historia de la Salvación. Entre algunos momentos importantes, podemos destacar: la Creación del Mundo, cuando el Génesis nos cuenta cómo el Espíritu de Dios revoloteaba; podemos mencionar también la Anunciación del Ángel a María, cuando le dice que concebirá a Jesús por obra del Espíritu Santo; y otro momento importante es el que mencionamos anteriormente, con los discípulos de Jesús.

Según los relatos de la Biblia, es representado como una Paloma, pero no se tiene una imagen específica de ÉL.

El Espíritu Santo derrama sobre cada creyente sus Dones que son siete: Sabiduría, Fortaleza, Ciencia, Temor de Dios, Piedad, Consejo y Fortaleza; los cuales deberán rendir frutos, esto según el compromiso y accionar de cada persona.

El Espíritu Santo se fortalece con la madurez de cada persona y es confirmado, justamente en el Sacramento que lleva ese nombre, “La Confirmación.”

Jesús, en el Evangelio muestra la Importancia del Espíritu y menciona de manera muy enérgica, que incluso se puede hablar mal del Padre, de Él, pero nunca del Espíritu Santo; puesto que el que hace posible todo.

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