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Odas

Obra publicada en La Paz, en 1898, en la Imprenta y Litografía Boliviana de R. Richter. Si nos atenemos al prefacio del autor, es producto de los dos viajes que hizo Tamayo por América, entre 1886, cuando empezó sus primeros estudios y ensayos literarios, y, en 1893, cuando empezó a estudiar historia; luego nos remarca que: En estos dos viajes se encuentra el origen de este libro. Por lo que vemos luego, las primeras Odas que escribió fueron la Tercera, acabada en marzo de 1895; la Cuarta, en septiembre de ese mismo año, y la Quinta, acabada en noviembre, también del 95. Tenía 16 años de edad, y cuando acabó su libro, en enero de 1898, iba a cumplir 19. Notable talento, erudición y facundia en el manejo de la lengua, para esa edad. En tal circunstancia advertimos que conocía muy bien a los clásicos greco-latinos, sobre todo a Homero, Horacio y Virgilio, al igual que la Biblia y a Garcilaso Inca de la Vega.

Su Oda Undécima, dedicada a Chateaubriand, no siempre implica que Tamayo se guiara por la forma de componer de ese autor; lo admiraba, indudablemente, pero se hallaba maravillado con la obra poética de Víctor  Hugo, cuyas palabras cita como portada de esa misma Oda, al igual que las palabras de Virgilio. En cierto modo esas odas son neoclásicas en esencia, así como también románticas, a la manera de Hugo y algunos poetas alemanes. Veamos por qué: Algo característico en las odas de Víctor Hugo está en su capacidad de fabulación teatrocrática; es decir en la animación lírica de un suceso, sea histórico, real o ficticio, a través del monólogo. Y es lo que también intenta hacer Tamayo, en torno a las figuras de Huayna Capac, Atahuallpa y Manco Inca. Lo que luego cobraría un singular significado en Tamayo es la asimilación reflexiva de las Contemplaciones del Olimpo (1856), de Víctor Hugo, al extremo de definir su temática futura, sin desmerecer, desde luego, la importancia que adquirían en ese momento las Odas y Baladas (1822), también de Hugo, cuyas influencias son advertidas por la mayoría de sus críticos. Tamayo es fundamentalmente reflexivo, con lo que también se aproxima a los románticos alemanes, especialmente a Novalis, Schelling y Goethe; y así se muestra a partir de su Oda Primera, escrita en 1897, dirigida a los poetas en el marco de la Historia:

 

Ved la Historia, sarcófago que encierra

Al pasado, culpable o inocente.

Id con vuestro laud sobre la tierra

En busca del espectro delincuente.

Y como el ave que la luz destierra

Sobre tumbas modula un son doliente,

Sobre esa cripta funeral, la Historia

¡Cantad un himno de anatema o de gloria!

 

Odas se halla dividida en dos libros. El primero, se desarrolla en 14 cantos escritos entre 1895 y 1897; y, el segundo, en 10, escritos entre 1897 y 1898. En la primera parte, Tamayo reflexiona sobre la historia, refiriéndose a la caída del imperio incaico, a partir de la profecía de Huayna Capac; luego sigue con Atahuallpa en la prisión y La Ciudad del Sol, cuya primera estrofa de invocación romántica, en versos de arte mayor, dice:

 

Llegad sombras nocturnas que venís apagando

El ruido, los murmullos, la luz crepuscular;

Y traedme en vuestros pliegues, al par que vais llegando,

¡La Musa del recuerdo y el arpa del pesar!

 

En la segunda parte, sin alterar su esquema original, continúa con las reflexiones sobre la Historia, hablándonos esta vez de La Libertad, La República, El Ideal, El Reino de Dios, El Apocalypsis y Los Adioses. Las citas de Tamayo van en varios idiomas, como el latín, el griego, francés, inglés y alemán, que iba aprendiendo. En la Oda Novena: Apocalypsis, escrita en agosto de 1897, Tamayo, haciendo uso de la imprecación coloquial, al estilo teatral de Hugo, hace que el siglo XIX se justifique en su agonía para entrar al cielo, usando para ello una serie de argumentos históricos, hasta que en la última estrofa de la séptima parte dice:

 

¡Oh! ¡Siglo porvenir! tú completarás mi obra!

Si me falta la fe, si el orgullo me sobra,

Si no alcancé la luz de toda la verdad,

En mi hora suprema, antes que tu condena vibre,

¡Señor! ¡Oye la voz de la América libre!

¡Perdón! ¡Yo he sido el siglo-libertad!

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