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Almaraz: El MAS reencarna el nacionalismo decadente


Dividamos la entrevista en tres partes. La primera, que nos cuenta el proceso previo al surgimiento del MAS, el trabajo suyo, el inicio de este “proceso de cambio”; como segunda, sobre su participación en el partido de gobierno y una tercera, su salida, lo que ha significado su separación, el porqué.

Claro. Yo llegué antes del MAS, al proyecto del instrumento político, por la vía del movimiento indígena. Esto puede resultar obvio, pero no lo es. La relación con las organizaciones indígenas campesinas iba más allá del honorario. Opté por ese ámbito profesional por inquietudes sociales que siempre he tenido. Tal vez transmitidas por mi misma familia. Adicionalmente, a mí me impactó profundamente la primera marcha indígena por el territorio y la dignidad. Yo vivía en Beni, en Rurrenabaque, prestando servicios al comando del ejército acantonado. Allí pude ver la pureza, legitimidad del movimiento indígena y su gran potencialidad para transformar el país. No sólo por las cuestiones agrarias, que eran su base, sino llegando a las dimensiones culturales y espirituales, que no se interpelaban en la política tradicional. Son los 90s, y yo me hice el firme propósito de vincularme a esa problemática y dedicar mi profesión y fuerza. Luego trabajé en el CEJIS, promoviendo las demandas territoriales de los pueblos indígenas de las tierras bajas. Otra gran experiencia fue la llamada “Marcha del Siglo” en 1996.

Es el inicio el Instrumento…

Un poco antes, estábamos proyectando las organizaciones hacia la política. Era algo que sentíamos, pero había un tratamiento diferenciado. En la región occidental se avanzó más  y se apostó más. Ya el 92 hay una Asamblea de naciones originarias, el 94 hay el primer congreso “Poder Coca y Territorio”. No participé en esas reuniones, porque estaba en tierras bajas. En oriente no habían avanzado en esa estructuración.  Esos años, usaron el mecanismo conocido como “préstamo de personería”. A partir del 97, la cosa era más clara. Ese tiempo no se consiguió la personería jurídica, por una actitud arbitraria de la Corte Electoral, que en realidad  no quería que un partido indígena le dispute votos a los partidos tradicionales. Se optó, entonces, por la vía de formalizar el Instrumento. Vino la primera división entre Alejo Veliz, y el sector de Evo Morales y Román Loayza, que era más importante en ese entonces que Evo Morales. La bancada llegó con sigla prestada de Izquierda Unida. De los 4 diputados, uno quedó con Alejo, los otros con Evo, que a la postre fue el victorioso en esta pugna interna. Allí se inició la construcción del MAS. Se dio la circunstancia de que alguien no prestó, sino que regaló su personalidad, y no resultó ser ningún izquierdista ni comunista, sino un falangista: David Añez Pedraza, que tuvo el mérito de llevar su antiimperialismo hasta las últimas consecuencias. Así, se vinculó a las posiciones de avanzada, las reivindicaciones relacionadas con la coca, el territorio, los recursos naturales.

Entonces las organizaciones de oriente y occidente se encontraron, y no siempre compartieron visiones…

Eso es clave. Las organizaciones campesinas como la FSUTCB, CNMIBS, Interculturales, asumieron orgánicamente al partido. Pero las organizaciones que representan sectores étnicos, jamás, pero jamás se asumieron como miembros, como parte de ese instrumento. Hablo de la CIDOB y el CONAMAQ. Ellos asumieron al MAS como un aliado, importante, estratégico, pero aliado. Había dos corrientes dentro de los indígenas: la pragmática, que buscaba municipios, a veces con alianzas, pero sufría el castigo de su disminución demográfica. En el occidente la cosa era diferente: más aporte demográfico, apostaban hasta diputaciones. Otro sector era el conglomerado chiquitano y mojeño, que buscaba la alianza privilegiando las razones programáticas, con sentido ideológico. Los últimos son los aliados del instrumento en tierras bajas.

Ya el MAS está casi consolidado, ¿García Linera y equipo, ya estaban en el instrumento?

No. En el Congreso del 99, el segundo, se eligió la primera dirección nacional orgánicamente elegida. Los compañeros tenían la idea que la directiva exprese a todos los sectores de la sociedad. La estructura fue uno por federación, uno por organización, y cruzando ciertas variables culturales. No habían negros, por lo que se solicitó que a los colonizadores les represente un negro, que apellidaba, paradójicamente, Blanco. Y de los k´aras, sólo habían tres: Hugo Salvatierra, Carlos Romero y yo. Nos dijeron que entre los tres elijamos a uno. Vino otro conflicto. Había más grupos, casi todos de Cochabamba, estaban Andrés Pérez, Novillo, pero no los tomaron en cuenta. Querían a uno de los tres que éramos sus asesores. El único que se animó fui yo. Aquellos años ser del MAS, era distinto.  Renuncié a esa primera dirección en 2001, después de la marcha de la comunal, en un ampliado, diciendo a los presentes “tengo una frustración y una certeza: me voy porque no existe la dirección nacional. Vos Evo dices que el instrumento no es de vos, pero es de vos”. El tomaba las decisiones y llamaba a reunión sólo para temas burocráticos, no para tomar decisiones políticas. Cosas importantes, como la recuperación de la FCUTCB, que estaba capturado por el gobierno vía Felipe Quispe. Empezó la ofensiva nacional contra el modelo, y la dirección no se reunía, todo decidía Evo Morales, y eso era una seria limitación política. Al año todavía fui, escéptico, pero con esperanza. Pero se ratificaron todos mis peores vaticinios. Llegó la banda y las guirnaldas para Evo. La corriente de cambio interno quedó truncada. Me volvieron a proponer como representante de Cochabamba a la nacional y dije que no. Un no definitivo, ese no era el proyecto de transformación que el país necesitaba. El proyecto seguía válido, pero no tenía contenido, ya quedaba claro ese año, el 2001. Luego vino la demostración dramática y lapidaria, con la actitud de Evo contra la marcha indígena por la Asamblea Constituyente. Marchamos desde Santa Cruz hasta La Paz. No hubo ninguna victoria, pero a la larga fue la marcha más importante, porque la AC no tenía cuerpo antes de esa marcha, lo hizo con la marcha. Esa marcha fue derrotada en su momento, por Evo Morales. Lanzó la consigna, como es su estilo, a través de otros. Lo conozco así desde esa marcha hasta Chaparina. Entonces nos visitaron, te digo los nombres, Felipe Cáceres y Margarita Terán, que nos dijeron que teníamos que parar la marcha y nos dediquemos a la campaña electoral. Además nos quitaron todo apoyo de alimentos, prohibieron a la gente de Chapare enviarnos ayuda. Con eso las cosas quedaron para mí claras. Al año, tuve un impase público con Evo. Yo fui a un ampliado de la CSUTCB, a decir que rechacemos el referéndum sobre el gas. Si volveríamos a esa situación, diría lo mismo, pues esas preguntas daban a Mesa la oportunidad de hacer un maquillaje sobre la Ley neoliberal de Goni. Entonces, dije que yo prefería a Vaca Diez que a Mesa, porque Vaca era enemigo de frente, pero Mesa era un enemigo con careta. Evo me hizo filmar y me acusó de golpista. Entonces yo respondí, pero no a Evo, sino a Carlos Mesa. Dije: pese a que es mi enemigo político, le pido que cree el cargo de primer ministro, y se lo dé a Evo Morales, porque nadie defiende su gobierno como él.

¿Por qué fue Viceministro con esos antecedentes?

Con esas perversiones, el MAS seguía siendo una apuesta de las organizaciones sociales e indígenas. Los problemas, la falta de programa, estrategia, todo eso podía ser, en alguna incierta medida, solucionado por la participación de las organizaciones sociales. Me llamó Linera, por encargo de Evo, para asumir el Vice ministerio de Tierra. Yo planteé cuatro condiciones, todas programáticas menos una, que yo trabaje con personas de confianza. Solicité una reforma legal que garantice un proceso rápido de distribución de la tierra. También que se me dejara hacer eso, a pesar de que tenía encima a un ministro.

¿Trabajó con las organizaciones o con el MAS?

Trabajé con el gobierno. Evo aceptó las condiciones con entusiasmo, y para mi sorpresa el que hizo sutiles objeciones fue Linera. Los hechos posteriores ahondaron esta diferencia. García Linera, como presidente del Congreso, moderó la maratónica sesión donde negoció la nueva Ley Agraria con los gremios empresariales del oriente. Esa fue la amenaza  y debilidad más significativa de ese proceso. Linera intentó que hiciéramos concesiones de fondo, que le quitaban la efectividad a la nueva Ley. esto es clave. Linera quería que les aceptemos la demanda sobre la FES de los terratenientes, representados por sus voceros: los prefectos. Entre ellos, uno mostraba paternidad ideológica, Leopoldo Fernández. Él dijo que aceptaban la Ley, pero la FES debería revisarse cada cinco años, cuando lo efectivo es dos. Eso permite disimular la especulación. Ahora Evo anuncia eso como mandato del encuentro Plurinacional. Ahora resulta que la CAO da línea en las organizaciones, esa es la vieja aspiración de Leopoldo Fernández. Afortunadamente, ni Novillo y Linera se animaron a tomar decisiones  al margen mío. Algún momento lo hizo Novillo, y me invitó a flexibilizar mi posición, yo dije que esa era la posición del gobierno y no otra. Ya habíamos hecho una concesión de que la FES sea cada dos años. Aceptable, porque no impedía el proceso distributivo.

Entonces, ¿había cierto “pacto invisible” o implícito entre el gobierno y la derecha?

En ese momento no se notaba. Linera tenía simpatía y acercamiento a los agroempresarios. Tanto así que nuestra discrepancia la tuvo que dirimir Evo. Allí, él tuvo una posición revolucionaria, lo reconozco. Le dijo a Linera que lo de los cinco años no corría, y me pidió que consensúe la ley con el Pacto de Unidad. Me pareció muy correcto. Lo hice con el mayor gusto, y lo logré.

En esa etapa donde se suma mucha gente al MAS, ¿ya se nota la división interna ideológica, y está representada por sectores?

Sí. Incluso antes. Por los vacíos que mencioné. Muchas indefiniciones. Pero no se visibilizaron por el enfrentamiento con los grupos oligárquicos opuestos al proceso, por la pelea por la AC, postergaron problemas que se profundizarían y reventarían al propio gobierno.

¿Ahora, cuál cree que es la contradicción fundamental del gobierno y cuales debería ser los papeles de organizaciones como la que está impulsando?

La principal está en el desencuentro de los movimientos sociales, que han adoptado la NCPE, con todos los defectos que tiene, que ha posicionado al Estado en contra de estructuras dominantes y nos conduce, nos convoca a la emancipación, especialmente de la culturas originarias. Eso está contrariado con la posición que finalmente tiene el gobierno, con la indefinición invisibilizada, encubierta por la tensión con la oligarquía del primer gobierno de Morales, que ha llevado a este gobierno a los marcos del nacionalismo revolucionario decadente. Ni siquiera la de la primera etapa, del 52, que dio frutos revolucionarios. NO, sino del segundo nacionalismo, el de Barrientos, de los militares. Una práctica antinacional, entreguista. Todo, absolutamente todas las acciones del gobierno, los bonos, el jaleo de la wiphala, el show, etc., Darle la cobertura legitimadora de una nacionalización a las transnacionales, que controlan el 82% de la producción de hidrocarburos, en condiciones iguales a las que tenían con Sánchez de Lozada. Empezar un proceso reversivo de las transformaciones agrarias, que son, no tendría que callarlo por modestia, las únicas que han llegado a los hechos. ¿Qué más ha trascendido el ámbito de la formalidad jurídica?, ¿La reforma educativa?, ¿la nacionalización?, No. En lo agrario nos quedamos a medio camino, no hablo de títulos, sino de redistribuir la tierra de los patrones a la gente. Eso ha empezado un proceso reversivo, ya se han anunciado triquiñuelas para no cumplir la FES.

El pacto es inminente…

Ahora el pacto es evidente y público. El poder terrateniente ha estado como vedette y ha dado la línea en el encuentro Plurinacional, y se les ha dado lo que han pedido. ¿Qué más?, ¿Se necesita un foto de sexo entre el presidente y los empresarios? Las cosas están claras. La indefinición se ha resuelto, y el gobierno se ha acogido por el nacionalismo revolucionario decadente. Ante eso, varios  asumimos la necesidad de recuperar el proceso, no entregarlo, relanzarlo, pero asumimos que eso no se puede hacer desde el gobierno, sino desde afuera. Porque el gobierno no solamente no está ya en el proceso, sino que está en contra del proceso. Los que se salieron del proceso son el gobierno. Nosotros nos salimos del gobierno, para poder seguir estando en el proceso. Ahora, qué haremos, no sabemos con seguridad, aglutinarnos, y hacerlo desde las bases.

Sobre el TIPNIS, ¿el movimiento indígena ha madurado?

Esa marcha va a haber. Va a ganar. La Constitución se la debemos a ellos. Una vez más están conduciendo a la sociedad boliviana. No solamente preserva las conquistas, sino la democracia.

¿Y la derecha?

Los indígenas están entre dos fuegos. Un día viene Quintana, ofreciendo todo para que no marchen, y otro día viene la derecha solicitando que marchen con ellos. Quieren revitalizarse. Las dificultades son muchas, pero ellos desarrollarán la marcha desde una posición independiente. Con otros sectores populares, y Evo deje de pisotear lo que le dé la gana.

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