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Reflexiones sobre el Ch’iki


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José Ronald del Barco Alcocer

 

En tiempos de reflexión, quien escribe debiera declararse en feriado, pero se encuentra obligado a continuar con su picante tarea, ¿la razón?, hemos convertido la reflexión solo en un cliché, de la misma manera que la contrición, el perdón, la fe, la devoción y otras palabras que usamos en Semana Santa, incluso las prohibiciones que se efectúan al consumo de alcohol y los ritos de peregrinación y acompañamiento a la vía crucis, rememoración del martirio de Cristo en su ruta a la crucifixión, son simplemente eventos sociales para la mayoría; los jóvenes buscan solo encontrarse entre ellos, los mayores esperan usar los ritos para resolver sus problemas de conciencia, otros sólo encuentran la oportunidad de viajar, comer diferente y en todo caso lo más honesto parece estar solo en el encuentro familiar, pero lo cierto es que muy pocos sienten la importancia que implica rememorar a uno de los más grandes ejemplos de humanidad y entrega por los demás.

La entrega que muchos profesan, la dieron muy pocos de manera real y efectiva, Cristo fue uno de ellos, dio lecciones de dignidad a los débiles, salvó a una prostituta de las manos de fanáticos e hipócritas moralistas, se rodeó de trabajadores ignorantes y débiles a los que dio lecciones de lealtad a la vez que mostró mayor confianza en las mujeres que lo acompañaron siempre, sufrió dolorosas traiciones, golpes, humillaciones y fue invadido por las dudas, como todo ser humano; fue tentado por el poder y le plantó cara a un emperador, su delegado y una tropa de tirasacos que luego pidieron su crucifixión; muy joven mostró la importancia de la educación a los sacerdotes anteponiendo la justicia a la ley, valoró la simplicidad ante la opulencia y la didáctica de las parábolas fueron el sustento de la filosofía y la pedagogía de todos los tiempos; la única fórmula que usó fue el amor y su casa fue el corazón del pueblo.

Cumplió su palabra y murió, luego Dios cumplió la suya y lo resucitó. Por eso es que los que son de buena voluntad festejan estas fechas con alegría; el sufrimiento, reflexión, contrición, perdón y de repente hasta la alegoría de la vía crucis con latigazos y todo, además de la confesión, corresponde aplicar a los injustos, a los que dicen trabajar por los demás y sólo llenan sus panzas como vacas, se besan y son hipócritas como tumbas blanqueadas, esos que convierten la casa del padre en cueva de ladrones, ellos son los que deben pedir perdón….

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