Deja un comentario

¿Quién dice la gente que soy?

ORLANDO CABALLERO

 

“Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente”, le contesta Pedro luego de que el maestro pregunta a sus discípulos: “Quién dice la gente que soy? ”

En esa etapa de su ministerio, Jesús necesitaba saber la opinión de discípulos y seguidores después del tiempo que estuvo con ellos predicando, sanando a enfermos y haciendo milagros. Entonces era de suponer que había concitado la expectativa de mucha gente que lo apreciaba y seguía como también, por supuesto, de los que llevados por la envidia se consideraban sus detractores. Las lecturas bíblicas y la experiencia de vida nos han enseñado que mientras el hombre no pueda contralar la envidia, el egoísmo y la vanidad; este nunca será perfecto.

Cuando Dios se dio cuenta de que el hombre no podía dejar de pecar, tuvo que sacrificar a su hijo, para que éste, pueda salvar las almas nobles de la humanidad. De este modo el Padre Celestial envía a su hijo como el último recurso para justificar la creación del hombre.

 

Pero la llegada del hijo no implicaba una visita y nada más, éste tenía la misión de morir de la manera más denigrante, derramando su sangre a manera de lavar los pecados de toda la humanidad pecadora de hace más de 2000 años, de las generaciones presentes como de las futuras; hasta la llegada del Juicio Final. Mientras tanto el hombre seguirá pecando: engañando, matando, agrediendo y despreciando al prójimo, despojándolo de todo lo bueno que tenga. Así, la humanidad seguirá inmersa en vicios cotidianos como el alcohol desmedido, la drogadicción y la corrupción, etc., etc., etc.

 

De todas formas, el hombre también puede ser: honesto, respetuoso amable y colaborador. Puede abandonar los caminos de la envidia y lejos del egoísmo y la vanidad puede realizar obras de caridad incluso dar la vida por los demás, como ya se ha visto antes. El ejemplo nos lo dio Jesús.

 

Esta Semana Santa, tenemos la oportunidad de meditar sobre nuestras acciones, entre los actos buenos o malos que podemos hacer. Dios promete mejores días para los que practican las buenas obras y sobre todo amando al prójimo, es bueno aglutinar a la familia. Aprovechemos esta oportunidad que nos brinda Jesús para que su muerte en la cruz, no sea en vano.

 

No olvidemos que por medio de su sacrificio podemos llegar a la vida eterna. Debemos perdonar para también sean perdonados nuestros pecados y así vivamos una vida más plena, en paz y con felicidad.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: