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Hacia un futuro esperanzador

Alfredo Beltrán Irusta

 

Unidad Educativa El Molino \ fundada en 1988.

El título de la nota resume la conclusión final al discernir el contexto de dos obras: Un pasado lleno de obstáculos y dificultades y después un intermedio de realizaciones fructíferas, concluyendo con una horizonte de esperanzas.

Edgar Salazar Crespo, amigo y virtuoso periodista tuvo la gentileza de entregarme dos folletos de su autoría. El primero lleva el título “Raí-ces de pasado que enaltece”, cuyo contenido relata un prolongado viaje al pasado, hojeando los ancestros de su familia.

Dicho viaje comenzó el año 1930 en Punata, con el matrimonio de sus padres don Exipión Salazar y doña Elvira Crespo y termina en Valle Hermoso, el año 1996 – 98 con el deceso de sus progenitores.

Entre líneas, narra, que su padre fue un permanente constructor de molinos de piedra en lugares desérticos del departamento, sitios en los que, enfrentando las vicisitudes naturales de la zona y prevalido de valor de su juventud (…) concluye con sacrificio una; y, varias veces su anhelada ansiedad.

El último molino de su vasta trayectoria, dice, fue construido en Valle Hermoso, zona que hoy se denomina comunidad vecinal El Molino, en homenaje, precisamente, a esa estructura molinera.

Alternativamente, también se  fundó la casa quinta Fonda del Molino, establecimiento de hospedaje para numerosos acontecimientos sociales de periodistas, artistas, policías y trabajadores.

Hace referencia a la celebración de las Bodas de Diamante de sus padres: 65 años de vida matrimonial, cuando ellos ya habían alcanzado los 86 y 84 años, respectivamente.

Este acontecimiento poco habitual en nuestro medio, fue comentado emotivamente por dos periodistas del medio: Ramón Rocha Monroy, dijo: “Este caso extraordinario de amor, felicidad y constancia, repite de alguna manera el amor inmortal de Romeo y Julieta pero sin ribetes de tragedia, sino más bien de triunfo y regocijo contra todas las adversidades que acosan al matrimonio”.

Alfredo Medrano Rodríguez escribe: “En tiempos de crisis apocalíptica, cuando lo más común es el naufragio de muchos matrimonios, soportarse mutuamente durante 65 años no solamente es admirable, sino también prueba de imaginación, lealtad conyugal y solidaridad paternal”.

Edgar Salazar, autor del folleto reflexiona: “Traer a la memoria el pasado de una vida, cuyo trasfondo tuvo tanta nobleza de espíritu, conmueve el sentimiento de quienes tuvimos la oportunidad de amarlos y respetarlos en aquel rincón de su hogar humilde.

Hogar (…), cuya grandeza de cariño y sinceridad; hoy solo queda para el recuerdo”

Lo sobresaliente es el hecho de que los hermanos Salazar Crespo instauraron un monumento a su padre en la parte superior de la estructura del molino, como un justo homenaje a las obras y acciones de integridad familiar y social que protagonizaron sus progenitores.

Homenaje, que como queda dicho líneas arriba, también compartida por la población circundante de la zona. Por lo demás, hace referencia a la trayectoria profesional de sus hermanos y su actividad desarrollada, como directivo del Sindicato de Periodistas de Cochabamba y como jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional – Cochabamba.

 

UNIDAD EDUCATIVA

Otro folleto resume la trayectoria histórica  de la Unidad Educativa El Molino, fundado el año 1988 con el nombre de María Inges Jarusi de Azero, en homenaje a la entonces Cónsul del Brasil, pues en aquella época recibió la condecoración del Cóndor de los Andes, por su labor benéfica y del pueblo cochabambino, la denominación de Madre protectora de la Niñez.

La institución cambia de nombre, tras el deceso de don Exipión y lleva la denominación de Unidad Educativa El Molino, en homenaje al último complejo molinero (séptimo) que construyó este caballero en Valle Hermoso, hoy denominado comunidad vecinal El Molino.

La unidad educativa empezó a funcionar con 20 alumnos en kínder bajo la dirección del Prof. Oscar Moscoso Melendres y la profesora de curso doña María Luisa Antecama. Años más tarde se amplía con el nivel primario y la dirección a cargo de la Prof.  Lenor Prado Burga.

Durante la gestión del año 2004 con resolución administrativa 2248 se completa  con el nivel secundario y la dirección es regentada por el Lic. Raúl Castro Mejía.

En la actualidad, la unidad educativa alberga a más de 400 alumnos bajo la dirección del prof. Carlos Pool Torres. Al final de esta nota periodística, quiero resaltar que el establecimiento funciona al interior de una Sociedad de Responsabilidad Limitada, de orden familiar y rigurosamente ajustado a  la Ley. Sólo queda pendiente: el funcionamiento de la sección técnica para que los bachilleres se profesionalicen, como técnicos medios en varias especialidades  de su preferencia. Sus talleres  ya están perfectamente instalados en ambientes ampliados de la estructura básica del complejo molinero.

Felicidades a mi amigo Edgar por haber convertido un sueño en realidad y agradecerle por  su amistad.

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